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La undécima marcha de la temporada totaliza 100 kilómetros a través de la Ruta del Carbón de Cok y del Canal de Castilla


La pista de Villaescusa de Ecla a Prádanos de Ojeda, un continuo tramo de toboganes con preciosas vistas.

Durante la jornada de ayer domingo se celebró la undécima marcha cicloturista de la temporada bajo unas condiciones meteorológicas perfectas para la práctica del ciclismo: tiempo soleado, temperatura agradable y casi ausencia de viento. Con estas condiciones se reunían a las 11:00 horas en la Plaza Modesto Lafuente los tres socios del club que posteriormente completaron esta exigente, pero asequible marcha con la que despedimos el mes de agosto.

Visita a la ermita románica de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar.

Los primeros kilómetros de la marcha se desarrollaron por la pista del río Pisuerga hasta alcanzar la población de Barcenilla donde nos adentramos en la conocida Ruta del Carbón de Cok, que se inicia muy cerca a unos pocos kilómetros, en Vergaño. Tras dejar atrás Barcenilla nos dirigimos hacia el Monte de la Ruya rodando bajo sus laderas hasta alcanzar Barrio de Santa María. Unos cientos de metros más adelante (en dirección sur) visitamos la preciosa ermita románica de Santa Eulalia desde la cual se pueden obtener bellas vistas al pico Valdecebollas y a una de las colas del embalse de Aguilar.

Tras esta obligada parada, reanudamos la marcha para pasar primero por Foldada y luego gracias a una pista forestal en perfecto estado alcanzar Vallespinoso de Aguilar donde nos detuvimos en esta ocasión para contemplar la ermita románica de Santa Cecilia. Abandonamos la pista momentáneamente para circular durante casi dos kilómetros por la carretera PP-2135 en dirección a Cozuelos de Ojeda. Tras superar un repecho, en su descenso tomamos una pista arcillosa que surge a la izquierda para rodar por unas amplias extensiones de campos de cereal (en esta época del año ya cosechados) y de frondosos pinares en dirección a Villaescusa de Ecla.

Accediendo al pequeño desfiladero que conduce a Villaescusa de Ecla.

Los primeros kilómetros están repletos de varios cruces de caminos que pueden llevar a la confusión por su buen estado y escasa dureza, como el que conduce a la localidad de Lomilla, pero se debe obligatoriamente afrontar un tramo de dura pendiente que se adentra en un pinar. Cuando parece concluir la subida tomamos una pista a la izquierda que presenta mucha piedra y rocas y finaliza en una pista de grava. Girando a la derecha, la pista desciende hacia un amplio valle de cultivo de cereal que concluye junto a un minúsculo puente medieval sobre el arroyo de San Andrés y a la entrada de un pequeño pero precioso desfiladero, llamado La Culada del Diablo, que una vez superado nos deja a la entrada de Villaescusa de Ecla.

Recorrimos todo el pueblo de norte a sur para confluir en la carretera local que nos trasladaría al Monasterio de San Andrés de Arroyo. Tras rodar por ella unos escasos trescientos metros y junto a una pequeña área recreativa, parte la pista que nos llevó hacia Prádanos de Ojeda. La primera parte es una dura subida que da paso a unos kilómetros de toboganes, siempre observados por la atalaya que supone la Peña Pico, hasta alcanzar las cercanías del Aeródromo de Prádanos de Ojeda donde se inicia un rápido descenso hasta esta población, donde nos recibe en primera instancia su iglesia parroquial en honor a San Cristóbal. Por cualquiera de sus calles se desciende hasta la carretera P-223.

Rodando entre pinares antes de encarar el descenso a Prádanos de Ojeda.

Tras cruzar esta calzada tomamos un pista que sale hacia el sur y pocos metros más adelante tomamos el primer desvío que se presenta hacia la izquierda para dirigirnos hacia la autovía Cantabria-La Meseta, la cual cruzamos por debajo de un puente. Tras salir de este puente proseguimos en nuestra ruta siempre rectos siguiendo en todo momento el curso del pequeño valle que nos llevará hasta la antigua carretera nacional N-611. Giramos hacia la izquierda para llegar al monumento a las piragüas existente a la entrada de Alar del Rey, a la cual accedimos por el puente sobre el río Pisuerga con su tramo de pavés. Siguiendo todo recto y tras cruzar el paso a nivel, llegamos a la dársena del Canal de Castilla, punto final de esta ruta.

Tramo de pavés a la entrada de Alar del Rey, en su puente sobre el río Pisuerga.

Superando la esclusa número 2 del Canal de Castilla.

Tras reponer fuerzas, se decidió alargar la ruta realizando un pequeño tramo del Canal de Castilla entre Alar y Herrera de Pisuerga. En la misma dársena del Canal surgen dos pistas que sin pérdida alguna y gran comodidad te conducen a las cercanías de Herrera tras pasar por cuatro espectaculares esclusas. En la cuarta, tomamos una pista que tras pasar la línea férrea Valladolid-Santander nos trasladó hasta el puente sobre el río Pisuerga y tras cruzarlo atravesar la antigua carretera nacional N-611 para acceder al casco urbano de Herrera de Pisuerga.

El regreso a Cervera se realizó remontando el curso del río Burejo por Villabermudo, Moarves, Olmos, Amayuelas y Colmenares de Ojeda. Por carretera, y tras pasar por Dehesa de Montejo, se descendió finalmente hasta el punto donde se partió siete horas antes. En total 100 kilómetros llenos de mucha historia por dos antiguas rutas y que hemos disfrutado los escasos participantes que han completado.

Galería fotográfica:

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